Una de mis sensaciones favoritas es notar que mi piel tiene frio cuando pienso en alguien, se eriza y tiembla y después transmite esta energía a la boca de mi estómago, como la maquinaria de un reloj viejo. Engranaje a engranaje, de los dedos a mis brazos y de ellos a mi pecho, de mi pecho a las costillas y de allí al esternón, donde finalmente se clava y permanece horas y horas.
Una de las sensaciones que más detesto es tener ese horrible pálpito de que dejas de ser importante para alguien que lo estaba siendo para ti. Cuando el dolor en el pecho es tan profundo que mi maquinaria se para y tarda meses en volver a funcionar. Cuando formabas un puzle y alguien muerde una pieza, cuando un huracán destroza los pocos cimientos que habías puesto para tu nueva casa. Cuando es imposible arreglar tu reloj porque ya nadie fabrica esas piezas.

q voy a decir....
ResponderEliminarq me encanta la foto.