Te apoyas contra la pared para así no necesitar a nadie que te cubra las espaldas. Reconoces que a veces deseas que le salgan labios y que te susurre al oído palabras esdrújulas. Y supones que, de haberlo vivido alguna vez, echarías de menos los abrazos y que alguien dejase sus huellas dactilares impresas en tus párpados.
http://www.youtube.com/watch?v=PHhr_C8jhmU&feature=fvsr
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